La Bestia y el Soberano o (mucho ruido y pocas nueces).

Hace unos días me dio por ir, después de leer tanto y tras tanta polémica a la exposición censurada La Bestia y el Soberano en el MACBA, y así alimentar las cifras de visitantes (¿Fue o no fue una operación de marketing tal y como se especula?) y ver cuál era la propuesta que tanto había escandalizado y tantas cabezas había hecho rodar.

En realidad, -una realidad muy triste pero en cierta parte creo que buscada- cómo pude comprobar paseando un rato por las salas, una buena parte del público acude a ver la famosa escena sodomita y fin de la exposición. A mí, no lo negaré, el morbo también me pudo y acabé entrando en parte motivada por la famosa obra. (Bendita entrada gratuita, amigos estudiantes de Historia del Arte).

Me coloqué esa bonita pegatina que te entregan al entrar, que te hace sentir  inmediatamente Hans Ulrich Obrist (o Calvo Serraller para quién lo prefiera), y empecé la expo.

En primer lugar diré que suelo visitar bastante a menudo el MACBA, no es que vaya sólo una vez al año, sino una vez cada dos meses o así. No me viene de nuevo, pero lo que vi me sorprendió: no entendí nada. O más bien, entendí muy poco.

La muestra se supone que explora como las prácticas artísticas contemporáneas cuestionan y deshacen la definición occidental y metafísica de la soberanía política a través de obras de algunos de los artistas más relevantes del panorama de los últimos quince años. Eso entendí de los textos que encontré, de la idea ya muy masticada que se había difundido por Internet con toda la historia de la censura de la exposición, y de la hoja de sala.

A partir de esta idea, se suceden obras que exploran la identidad sexual, la libertad del individuo, el tema de la raza. Todas ellas en diferentes soportes, dibujo, instalación, pintura…y poco más.

No es a mi parecer una exposición abierta a cualquier tipo de público y le falta textos que contextualicen las obras y nos ayuden a los visitantes a entender el concepto y la reflexión que proponen.

Para que esto no se convierta en una crítica negativa hacía la exposición, o hacia el MACBA, voy a intentar poner un ejemplo para que se me entienda: me parecieron mucho más abiertas al público exposiciones como la de Eulàlia Grau. Nunca he pintado ángeles dorados o ¿Estáis listos para la televisión?, queriendo decir con ello y en parte como defensa, que el MACBA no sólo presenta un programa para entendidos en arte o gente especializada en la materia, sino que también ofrece y ha ofrecido propuestas que han ayudado a acercar el arte contemporáneo a los ciudadanos; considero, que con todo este show de la censura lo único que se ha conseguido es mostrar el mundo del arte (contemporáneo) como un circo y en cuanto la exposición, de la que salvo algunas obras, creo que mucho ruido y pocas nueces.

 

 

Por último, dejo aquí abajo algunas de las mejores reflexiones que se han hecho entorno el “Macbagate” de la exposición La bestia y El Soberano.

http://www.nuvol.com/opinio/la-bestia-i-el-sobira/ En Núvol, breve opinión de Paul B. Preciado comissari de l’exposició.

http://pensacions.blogspot.com.es/2015/03/salvem-el-macba.html?_sm_au_=iVVnn7S0KsNQr9V6 Texto de Joan M. Minguet, Presidente de l’Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA).

See you soon!

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